LIDERAZGO: AMBICIONES Y ASPIRACIONES. «SANTUARIO» DEL LÍDER.

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El liderazgo requiere la capacidad de mantenerse estable, eso es diferente a contenerse.

Cuando enfrentamos desafíos, todos confiamos en diferentes estrategias para anclarnos y mantenernos conectados con lo que más valoramos.

Mantenerse estable significa que una persona puede manejarse, escuchar, quedarse callada, esperar el momento correcto, o que surja la pregunta correcta, siendo pacientes. A veces hay que esperar 10 minutos, a veces 10 meses, o tal vez incluso a veces hay que esperar 10 años. Pero esa capacidad de mantenerse firme, ese tipo de autodisciplina, saber vigilar lo que realmente importa es absolutamente esencial.

Santuario y confidente.

No tener la paciencia para mantenernos estables puede arruinar todos nuestros esfuerzos de liderazgo, entre otros.

Creo que es necesario tener un «santuario», un lugar donde podamos escucharnos a nosotros mismos, pensar y despegarnos de las presiones del papel que estamos desempeñando en la vida de otras personas. No estoy recomendando ningún santuario en particular. Podría ser la mesa de la cocina de un amigo donde habitualmente tomamos un café, un parque donde nos guste caminar, el gimnasio donde hacemos ejercicios, o un lugar donde vayamos a pensar con gente o solos, una habitación en nuestra casa donde meditamos.
Para entender un poco mejor, imaginemos un caso: al igual que nos hayamos mudado por ejemplo, a una ciudad donde en invierno hace mucho frío, necesitaremos comprar un abrigo, a menos que ya vengamos de un lugar frío. Pero si no venimos de un lugar frío, compraremos un abrigo de invierno. Podemos esperar meses pensando que somos realmente fuertes y duros, pero estoy cierta que en algún momento iremos a comprar un abrigo de invierno. Y de la misma manera en liderazgo, no creo que podamos liderar y mantenernos vivos mucho tiempo, si no tenemos un santuario. Las presiones son demasiado grandes.

Otra cosa que nos ayudará a mantener una autodisciplina, son confidentes, socios con los que podemos hablar, donde no hay apuestas en competencia: los confidentes son diferentes a los aliados. Los aliados están frecuentemente dentro de la organización o del sistema político de nuestra empresa. Los necesitamos, porque sabemos que juntos somos mucho más fuertes que separados. Y también son los que podemos ayudar a desarrollar un punto de vista o ser enriquecidos por su punto de vista.
Pero este aliado no siempre puede sernos fiel, porque el aliado también tiene que honrar su lealtad a su propia circunscripción, a su propia división. Entonces también necesitamos confidentes, personas que están fuera del sistema, personas a las cuales podemos contar nuestra historia sin tener que ser una máquina limpia y sin preocuparnos de que alguien pueda hacer mal uso de la información, porque no les importa el problema, les importamos nosotros. Personas o confidentes que puedan escucharnos y ayudarnos a que resolvamos lo que realmente nos importa.
Necesitamos confidentes que nos ayuden a manejar lo que se llama «nuestro ego». No podemos hacerlo solos. No podemos liderar solos.

Un confidente es …

  • Alguien fuera de la organización / sistema.
  • Alguien en quien podamos confiar.
  • Alguien que nos hará comentarios honestos.
  • Alguien que sea paciente con nosotros.


Ambiciones y aspiraciones.

Sería útil imaginarse al final de nuestra vida, pensar que estamos mirando hacia atrás, y luego, hacer un listado de todas las ambiciones que estamos felices de haber logrado: todas las cosas que nos alegran que hayamos reunido en nuestra experiencia.

La palabra ambición proviene de un antiguo concepto romano de deambular, caminar por las calles reuniendo votos. Y la ambición, en cierto sentido, se trata de conseguir cosas para ti: fama, poder, reconocimiento, amor, riqueza, todo lo que quieres para ti. Y al final de nuestra vida mirando hacia atrás, preguntarnos ¿Cuáles son todas esas cosas con las que realmente seriamos felices? Imaginemos que realmente hayamos realizado todas las cosas que nos gustaría haber conseguido en nuestra vida y hagamos una lista de nuestras ambiciones.

Luego un segundo listado al lado, esta vez de nuestras aspiraciones. La palabra aspiración tiene la misma raíz que la palabra inspirar o aspirar, o espíritu, o aliento. Ya sabes, inspirar también es físico: inspirar, expirar, inhalar, exhalar…Entonces, ¿cuáles son todas esas cosas que tendremos que dar vida…»dar»?
Hagamos una columna de todas las cosas que queremos obtener, y la otra columna es todas las cosas que nos gustaría haber dado al final de nuestra vida, y eso nos hará sentir que nuestra vida ha sido realmente grandiosa y significativa.

Creo que es un ejercicio útil, porque es uno de los anclajes para disciplinar nuestra propia urgencia inmediata, para ser la persona que queremos ser, hoy y en nuestro camino hacia el futuro.

Ahora me gustaría preguntarles: ¿Tienen un santuario? ¿Tienen un confidente? ¿Qué sintieron cuando hicieron el listado de sus ambiciones y aspiraciones?